En Galicia, la niebla forma parte del paisaje aportando ese ambiente de misterio tan típico de nuestros bosques. Transforma los paisajes de un modo muy atractivo e inspirador,  tanto cuanto más espesa es, como cuando el sol comienza a atravesarla esparciendo la luz de forma evocadora.

En esta fotografía realizada en el pueblo de Belesar (Lugo) la niebla me ofrecía esa sensación de infinito apoyada por los reflejos que ofrecen las viñas y bodegas en el Miño. El otoño, en su máximo esplendor le daba un color amarillo intenso al pequeño árbol que aparece en el margen izquierdo y aporta un punto visual muy interesante para ir recorriendo esa orilla a través de su reflejo de principio a fin. Las ramitas del árbol de la derecha y el pequeño saliente de tierra, aparte de aportar profundidad a la fotografía también sirvieron para darme un firme sólido a mi trípode y a mí. Los cables… los cables están ahí, pese como nos pese forman parte del paisaje.

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